Ir al contenido principal

CONSEJOS SOBRE LA PRÁCTICA DE MINDFULNESS


En primer lugar, es importante saber que la práctica de Mindfulness no tiene como objetivo lograr tener la mente en blanco o conseguir no pensar en nada. Sino que, mediante la práctica, aprendas a controlar y salir una espiral de pensamientos descontrolados, o coloquialmente hablando tener la mente en modo “centrifugadora”.

Para conseguirlo previamente tenemos que asumir que la mente se dedica a generar pensamientos, esa es su función y por tanto, es normal la aparición de pensamientos intrusivos durante la práctica. Es algo que le pasa a todo el mundo incluso, tras años de práctica. Siendo así, cuando esto ocurra evita sentir frustración, mantén una actitud positiva y paciente, y continúa realizando los ejercicios. Poco a poco con la práctica, verás como el manejo de esos pensamientos comienza a surgir.



Para ayudar a que la práctica sea más efectiva indico algunos consejos esenciales:

  • Elige el lugar idóneo para hacer el ejercicio, un sitio alejado de ruidos y con una temperatura adecuada.
  • Es importante que te sientas cómodo, puedes utilizar un cojín o esterilla, y colocarte en una postura en la que tu cuerpo esté relajado, aunque no en exceso, evita realizar la práctica tumbado, ya que es posible que te quedes dormido.
  • Evita distracciones, pon el móvil en silencio, apaga las alarmas, y realiza la práctica a una hora del día en que creas que no vas a ser interrumpido.
  • Si pones música relajante, ponla a un volumen apropiado e intenta que tenga ciclos repetitivos, sin cambios bruscos de melodía.
  • Utiliza ropa cómoda que ayude a que tu cuerpo esté relajado, quítate cualquier cosa que te pueda molestar como reloj o calzado.
  • Empieza con sesiones cortas de unos 10 minutos, para ir habituándote a la práctica, posteriormente ves ampliando ese tiempo, hasta llegar al tiempo ideal que son 30 minutos diarios.
  • Al respirar cuando inhales intenta extender el aire por todo tu abdomen (respiración abdominal o diafragmática) y al expirar hazlo por la nariz o la boca, lo que te sea más cómodo, pero hazlo lentamente. Si lo haces por la boca puedes hacerlo imaginando que sueltas el aire a través de una pajita.
  • Cerrar los ojos en las respiraciones logra mejorar tu nivel de concentración en el ejercicio. Pon toda tu atención en observar tu respiración y como tu cuerpo se va relajando. Esto es lo que logra que estés centrado en el momento presente, en el "aquí y ahora".

Durante el tiempo que realizas la práctica, estás en un momento personal, dedicado a ti, en un lugar donde te sientes seguro, sin amenazas y sin estímulos que puedan interrumpirte o estresarte. Por tanto, tu sistema nervioso siente que no es necesario estar en un estado de alerta o protección y actúa como tal, haciendo que tu cuerpo se relaje. Solo con la práctica continuada seremos capaces de extrapolar ese control y estado de relajación ante cualquier circunstancia de nuestro día a día que nos genere estrés.


Comentarios

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario