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LAS EMOCIONES NEGATIVAS DEL CONFINAMIENTO


A medida que pasan los días de aislamiento, y seguimos sin poder ver a algunos de nuestros seres queridos y amigos, las emociones negativas pueden invadir nuestro día a día. Surgen sensaciones de tristeza, soledad, desamparo, desánimo, melancolía, entre otras. Saber identificar cuáles de estas emociones nos están afectando, es fundamental. Hay que ser conscientes que, dentro de rango de emociones, las emociones negativas también existen. Forman parte de nuestro ser, y no debemos omitirlas, sino aprender a gestionarlas para que no nos bloqueen.  

Hay emociones negativas que por increíble que parezca pueden hacernos crecer como personas. Cualquier crisis puede ser también una oportunidad si sabemos manejarla correctamente. Si eres consciente que sientes inseguridad o vergüenza al hablar en público, puedes trabajarlo y terminar siendo un buen orador.



Por tanto, es bueno que aprendas a reconocer todas tus emociones, para obtener un mayor autoconocimiento y crecimiento personal. Puedes hacer un calendario semanal y anotar diariamente las emociones que sientes. Al finalizar la semana, analizar qué es lo que habitualmente has sentido, y si son emociones predominantemente negativas poder contrarrestarlas. Si has sentido soledad, la siguiente semana habla más por teléfono con familiares o amigos. Si tus pensamientos evocan un momento de tu vida mejor, y eso te genera melancolía, centra tu atención en el objetivo de tener muchos más momentos así en el futuro. Si sientes tristeza porque alguien de tu entorno ha enfermado, piensa que ese sentimiento es lo que te hace humano, es normal sentirse así, y habla con alguien sobre cómo te sientes. Los sentimientos negativos como la tristeza hacen daño si los guardas o escondes en tu interior.

Es posible que surja estrés y ansiedad, y/o que patologías que ya teníamos se acentúen. Puede que nuestros habituales “fantasmas” se apoderen de nosotros en estos momentos. Normalmente contamos con muchos más “cortafuegos” para estas situaciones, si sentías ansiedad podías salir de compras, ir a ver a un amigo, pero ahora no cuentas con esos recursos. Quizás éste sea un buen momento para analizar qué aspectos te provocan esas sensaciones, y poder trabajarlos. Trata de identificar y escribir lo que te están generando más ansiedad. Cuanto más vulnerables somos, más visibles quedan nuestras debilidades, pero más sencillo es identificarlas y trabajar con ellas. Comparte tu lista con alguien de confianza, muchas veces otro punto de vista nos ayuda a adquirir una nueva perspectiva.

Hay muchas técnicas para contrarrestar el estrés o la ansiedad, siempre han estado ahí, pero a veces por desconocimiento o falta de tiempo no las aprovechamos debidamente. En estos momentos, es muy importante contar con estas herramientas y saber sacarlas partido, haz cualquier cosa que te ayude a relajarte, como yoga, meditación, tomar un baño, escuchar música, o ver tu serie favorita (y si puedes con palomitas). Cuídate, mímate, eres el mejor protector de tu mente, y una mente positiva es tu mejor herramienta para combatir esta situación.


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