Existe una capacidad en el ser humano que puede ser una gran ventaja y marcar la
diferencia, es la resiliencia. Consiste en nuestra capacidad para adaptarnos de
forma positiva a situaciones adversas sin, perder por ello, nuestra esencia
como persona.
Pongamos el ejemplo de una goma, la puedes estirar mucho durante un momento, pero cuando la sueltas siempre vuelve a su estado inicial.
La resiliencia nos permite sobreponernos cuando atravesamos
situaciones traumáticas o de estrés. Las personas que tienen esta capacidad
desarrollada no solo son capaces de hacer frente a estas situaciones, sino que
logran salir fortalecidas de ellas. Y lo hacen mediante sus propios recursos y
aptitudes como autoconfianza, actitud positiva, adaptabilidad y
creatividad, entre otras.
Alguna vez habrás utilizado la expresión “resurge
como un ave fénix” cuando has visto como una persona que ha vivido un momento difícil,
logra retomar su vida y salir a delante con más fuerza. Con esta expresión lo que se pone en valor es
la capacidad de resiliencia de esa persona.
Otra característica que define a las personas resilientes
es saber gestionar de forma constructiva las situaciones que no pueden cambiar.
Nunca desisten, asumen los retos con actitud positiva, optimismo y perseverancia. Confían en sí
mismos y en que sus capacidades les facilitarán el camino para encontrar una
solución o una alternativa. Son personas que ven las adversidades como un desafío y, las afrontan
de manera realista, con objetividad, criterio y sentido común. Poseen una
ambición positiva, tratan de crecer personal y profesionalmente. Lograr convertir
esa adversidad en su motor principal para impulsar cambios en su vida.
Todas estas características juegan un papel importante cuando
tienes que enfrentarte a una situación crítica. Nuestra capacidad de resiliencia
puede ayudarnos a sobrellevar las adversidades y sus consecuencias, siendo una eficaz
compañera de viaje en la vida. Por suerte, la resiliencia no es una capacidad
innata, sino que puede entrenarse y desarrollarse. Existen cursos y programas, que
con distintos enfoques y modelos te pueden ayudar a potenciar tu capacidad de
resiliencia. Por ello, recomiendo invertir tiempo en fomentar esta capacidad ya
que, puede marcar una diferencia en tu futuro.
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