Uno de los síntomas derivados de nuestro actual ritmo de
vida es el estrés, casi todos en algún momento de la vida lo hemos padecido. Un adecuado nivel de estrés puede mantenernos atentos y ser una palanca de
activación que te empuje a la acción. Pero cuando este se presenta en exceso y
de manera prolongada en el tiempo, perjudica nuestro cuerpo y nuestra mente.
Cuando nos exponemos a situaciones de elevada tensión,
nuestro sistema nervioso libera más cantidad de algunas hormonas tales como adrenalina
y cortisol, que alteran nuestro organismo afectando al sistema cardíaco,
respiratorio e inmunológico, entre otros. Es el propio sistema nervioso el
encargado de restablecer el equilibrio y regularizar de nuevo nuestro organismo. No
obstante, esto le supone un sobresfuerzo que es perjudicial para la salud y que,
si se repite en demasiadas ocasiones, puede llegar a ser nocivo.
Además, existe un riesgo añadido que es la dificultad
para determinar que nivel de estrés tenemos, aunque si podemos identificar la
sintomatología que tiene asociada, para poder así calibrarlo. Por este motivo, es importante conocer los
síntomas habituales del estrés, entre los que se encuentran:
- Dificultades para conciliar el sueño y descansar
adecuadamente, apatía, falta de energía, agotamiento y, dificultades de concentración
y/o ejecución de tareas.
- Somatizarlo físicamente con dolor de cabeza, dolores
musculares, pérdida de cabello, irritaciones en la piel o mediante otras patologías,
como hipertensión o enfermedades debidas al impacto en el sistema inmunológico y
en nuestras defensas.
- Falta de apetito o ingesta compulsiva de alimentos, que
puede derivar en otros problemas digestivos como ulceras o en fluctuaciones indebidas
de peso.
- Dificultad para controlar lo que pensamos o sentimos, con
cadenas de pensamientos recurrentes que no somos capaces de controlar, cambios en el estado de ánimo o un aumento de emociones negativas como frustración,
inseguridad o desánimo.
Considerando estas consecuencias, es importante que nos observemos en el día a día, y
si identificamos algunos de estos síntomas, utilicemos herramientas que nos
ayuden a gestionar y reducir nuestro nivel de estrés.
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario